Un oficio tradicional ligado al paisaje de la isla
Durante siglos, el curtido del cuero fue una actividad esencial en Fuerteventura. Un oficio tradicional que combinaba el conocimiento artesanal con los recursos naturales del entorno, como el agua, la cal, la sal o el alumbre.
Las tenerías eran los espacios donde se transformaban las pieles animales en cuero útil para elaborar zurrones, correas, calzado y otros objetos del día a día. Hoy, este saber casi olvidado forma parte de nuestro patrimonio cultural y merece ser valorado y recordado.
El agua: elemento clave para la transformación
En un territorio como Fuerteventura, donde el agua ha sido históricamente un bien escaso, su uso en las tenerías revela la importancia de la ingeniería tradicional. El agua se extraía de pozos y se conducía mediante muros y acequias hasta grandes depósitos. En lugares como Mezque o Betancuria, el bombeo se realizaba antiguamente mediante norias y, más adelante, con molinos de viento americanos.
El proceso de curtido: sal, cal y tiempo
El curtido artesanal comenzaba con pieles de animales conservadas en sal. Estas eran sumergidas durante dos días en depósitos para su desalinización. Posteriormente, se introducían en tanques con una mezcla de agua y cal durante al menos 15 días, removiéndolas cada jornada con una pértiga.
Este proceso eliminaba restos orgánicos, ablandaba la piel y la preparaba para los siguientes tratamientos.
Mezclas únicas y creencias locales
Después de la cal, las pieles pasaban por un macerado a base de alumbre, afrechos y, curiosamente, excrementos de perro. En Fuerteventura, se creía que esta mezcla otorgaba mayor brillo y firmeza al cuero, mejorando su resistencia y aspecto final.
Las mujeres también curtían: trabajo y costura
Una vez limpias, las pieles eran cosidas a mano por las mujeres en las zonas habilitadas de las tenerías. Esta tarea, muchas veces realizada por la noche a la luz de lámparas, consistía en cerrar las aberturas de las pieles para transformarlas en contenedores. Las herramientas se guardaban en nichos excavados en las paredes, y los hilos se obtenían de tendones animales.
El uso del cuero en la vida cotidiana
El cuero curtido servía para elaborar una gran variedad de productos:
- Mochilas y zurrones
- Sandalias y correas
- Cinturones, cuerdas y fundas
Además de las pieles de cabra u oveja, en Fuerteventura también se aprovechaban las pieles de camello, muy valoradas por su resistencia, especialmente en el calzado.
Las tenerías históricas: huellas visibles del pasado
Aunque este oficio ha caído en desuso, aún se conservan restos visibles de tenerías tradicionales en zonas como Valle de Santa Inés, Mezque, Risco Negro y otras localidades. Estas estructuras son testigos silenciosos de una actividad que formó parte de la vida económica y cultural de la isla durante siglos.
Curtir es conservar: un oficio que merece atención
El curtido del cuero no fue solo una técnica productiva. Fue una forma de relación con el entorno, de aprovechamiento integral del animal, y de transmisión de saberes a través de generaciones. En un momento donde lo sostenible y lo hecho a mano vuelve a cobrar valor, mirar hacia estos oficios tradicionales nos conecta con una forma más consciente y respetuosa de crear.


