Justa Josefa Navarro Montesdeoca: Una vida ligada a la Artesanía

La historia de la artesanía en Fuerteventura está construida a partir de gestos repetidos durante generaciones, de manos que aprendieron observando y de tiempos en los que el trabajo manual formaba parte de la vida cotidiana. Justa Josefa Navarro Montesdeoca es una de esas personas que han dedicado su vida a mantener viva esa manera de hacer y de entender la artesanía tradicional de la isla.

Desde muy joven, Justa Josefa estuvo rodeada de trabajos artesanos. “Aprendí siendo muy pequeña, en casa, viendo a las mujeres de mi familia trabajar con las manos”, recuerda. En aquellos años no existían escuelas ni formación reglada: el aprendizaje se producía en el ámbito familiar, de forma natural, observando y practicando. Este modelo de transmisión forma parte del patrimonio cultural de Fuerteventura, donde el conocimiento pasaba de generación en generación sin libros ni manuales.

Aprender desde la infancia: la artesanía como forma de vida

Justa Josefa comenzó a trabajar en la artesanía cuando tenía apenas diez o doce años. En aquel momento, ayudar no era una elección, sino una necesidad. “No era solo un hobby, era una forma de contribuir en casa”, explica. El trabajo artesanal estaba integrado en el día a día y tenía un valor real dentro del entorno familiar.

“Todo se hacía a mano y cada pieza tenía su tiempo”, recuerda. No existía la urgencia ni la producción acelerada. “No había prisas, se trabajaba con calma y con mucho cuidado”.

El día a día de Justa Josefa Navarro Montesdeoca y el trabajo compartido

La jornada comenzaba temprano. Primero se atendían las tareas domésticas y, después, se dedicaban largas horas a la artesanía. “No era sentarse un rato y ya está, había que dedicarle muchas horas y hacerlo con paciencia”.

En muchas ocasiones, ese trabajo se realizaba en compañía. “Nos reuníamos varias mujeres y mientras trabajábamos hablábamos, compartíamos historias”, explica Justa Josefa. Aquellos encuentros servían para aprender, para avanzar en las piezas y también para acompañarse. “Era una forma de estar juntas, de ayudarnos unas a otras”, una dimensión social del oficio que con el tiempo se ha ido perdiendo.

Transmitir el oficio sin libros ni escuelas

La transmisión del conocimiento artesanal se producía de forma directa. “De madres a hijas, de abuelas a nietas”, señala. No había explicaciones teóricas extensas. “Aprendías mirando, repitiendo y equivocándote”, hasta que poco a poco el oficio se interiorizaba.

Este aprendizaje lento y constante es uno de los rasgos que definen los oficios artesanos tradicionales, donde la experiencia y la repetición eran la base para adquirir destreza y seguridad en el trabajo.

Cada pieza, una historia personal

A lo largo de su vida, Justa Josefa ha realizado numerosas piezas, muchas de ellas cargadas de significado. “Algunas me llevaron mucho trabajo y otras fueron para personas especiales”, cuenta. Por eso, desprenderse de ellas nunca es sencillo. “Cada pieza tenía su historia”.

Para Justa Josefa, la artesanía no se limita al resultado final. “Cada pieza lleva un pedacito de una misma, y eso no se pierde”, explica, reflejando el vínculo emocional que se establece entre la artesana y su trabajo.

Mirar atrás con orgullo y pensar en el futuro

Cuando recuerda todo lo recorrido, el sentimiento que predomina es el orgullo. “Ha sido mucho esfuerzo, pero también mucha satisfacción”. Reconoce que la artesanía ha cambiado con el tiempo. “Ahora hay más reconocimiento y más apoyo”, algo que antes no existía, cuando este trabajo formaba parte de la vida cotidiana y no siempre era valorado.

Aun así, se alegra de ver que hoy se intenta conservar este legado y transmitirlo. “Me alegra ver que hoy en día se intenta conservar y enseñar a las nuevas generaciones”.

Un mensaje de Justa Josefa Navarro Montesdeoca para las nuevas generaciones

A quienes sienten interés por aprender artesanía, Justa Josefa les lanza un mensaje claro: “Que tenga paciencia y respeto”. El aprendizaje requiere tiempo y constancia. “Que no se desanime al principio y que valore lo que está aprendiendo”, porque la artesanía no es solo una técnica. “Es parte de nuestra cultura”.

Para ella, haber dedicado su vida a este oficio significa haber seguido un camino que la define. “La artesanía ha sido parte de mi vida y de quien soy”, afirma. Una forma de vivir y de trabajar que, como ella misma dice, “no lo cambia nadie”.

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