
La latonería fue uno de los oficios más arraigados en Canarias y también tuvo presencia en Fuerteventura hasta hace algunas décadas. Aunque hoy no existen artesanos activos que la practiquen en la isla, su legado forma parte fundamental del patrimonio cultural insular. Con técnicas transmitidas de generación en generación, los latoneros transformaban planchas de metal en utensilios cotidianos que formaban parte de la vida doméstica canaria.
Un oficio solitario y funcional
La latonería se desarrollaba de forma individual. Cada artesano trabajaba por cuenta propia, cubriendo la demanda de su zona de influencia. El último en ejercer este oficio en Fuerteventura fue Ramón Malla, discípulo de Ramón “el latonero”, cuya labor se desarrolló en el Ecomuseo de La Alcogida, en Tefía. Gracias a él, se conservan técnicas y piezas que documentan la importancia de este oficio ya desaparecido.
Los latoneros utilizaban metales como cobre, plomo, estaño y hojalata, y se valían de herramientas como tijeras corta-latas, punzones, martillos, mazos de madera, yunques, alicates, reglas y plantillas.
Herramientas, materiales y proceso
El proceso comenzaba con el trazado de los moldes sobre la plancha metálica, que luego se recortaba y se conformaba a golpe de martillo. Las piezas se unían mediante soldadura con estaño, reforzadas con alambre para darles resistencia. El acabado final incluía limpieza con agua y jabón para eliminar residuos de los productos de latonería.
Además de elaborar piezas nuevas, los latoneros se dedicaban a reparar objetos domésticos, dándoles una segunda vida.
Objetos creados por los latoneros
Entre los productos típicos de este oficio destacaban:
- Foniles
- Palmatorias
- Latas de gofio
- Regaderas
- Lecheras
- Faroles
- Quinqués
- Baldes
Cada pieza reflejaba una estética sencilla pero funcional, adaptada a las necesidades rurales de la época.
Una tradición que merece ser recordada
Aunque la latonería ya no se practica en Fuerteventura, su historia es parte esencial del patrimonio artesanal de la isla. Fue un oficio útil, silencioso y lleno de ingenio, en el que la habilidad manual y la economía de recursos convivían en perfecta armonía.
Desde Artesanía Fuerteventura, rendimos homenaje a quienes mantuvieron viva esta tradición durante generaciones. Recordar estos oficios es también reconocer la inteligencia artesanal de quienes, con pocos medios, crearon todo lo necesario para el día a día majorero.




