Nieves Rodríguez Rodríguez: una vida dedicada al calado

El calado canario es una de las expresiones artesanales más valiosas del archipiélago, una técnica de bordado tradicional que ha sido transmitida de generación en generación. En islas como Fuerteventura, este arte no solo representa una herencia cultural, sino también una forma de vida que ha dado identidad a muchas familias. Hablamos de una labor minuciosa, realizada con paciencia, dedicación y un profundo amor por lo hecho a mano.

Entre los muchos artesanos y artesanas que han mantenido viva esta tradición, destaca la historia de Nieves Rodríguez Rodríguez, una mujer majorera que ha participado en más de 128 ferias de artesanía, incluyendo la primera edición de la Feria Insular de Artesanía de Fuerteventura. Su vida ha estado profundamente ligada al calado, una pasión que heredó de su madre y su abuela, y que ha cultivado desde niña, cuando asistía a talleres en su pueblo por tan solo media peseta la hora.

“Esto me lo quitan y me quitan la vida”, comenta con emoción. Para Nieves, el calado no ha sido simplemente una ocupación, sino una forma de expresarse, una conexión con su historia familiar y una fuente de orgullo canario.

El valor de lo hecho a mano

El calado artesanal requiere muchas horas de trabajo, concentración y conocimientos transmitidos por generaciones. Cada puntada lleva una carga emocional y simbólica que no puede replicarse con máquinas. Sin embargo, no todo el mundo comprende su verdadero valor. “Una vez me preguntaron si esto era de los chinos o cosido a máquina. Me dolió el corazón”, relata la artesana.

Es esa falta de conciencia sobre el esfuerzo que implica el calado lo que ha llevado a muchos a no considerarlo rentable. Aunque ha impartido talleres con el apoyo de instituciones locales, Nieves reconoce que pocos jóvenes se animan a aprender, al ver la técnica como algo “demasiado laborioso” y sin salida profesional directa. Aun así, ella insiste: “Esto no se hace por dinero. Esto me da vida”.

Diversidad de motivos y puntos

Uno de los aspectos más fascinantes del calado canario es su variedad. Existen docenas de motivos tradicionales, muchos de ellos en riesgo de desaparecer si no se documentan y enseñan. Entre los más destacados encontramos:

  • Redondillo cantar y coser con rosetas
  • Lacitos
  • Florita “no me olvides”
  • Redondillo majorero
  • Manitas
  • Galleta
  • Randa
  • Margarita
  • Flor de trébol
  • Roseta canaria
  • Flor de cuatro aspas
  • Cochinita (dibujo antiguo ya perdido)

Nieves conserva un tapiz que recopiló a partir de una pieza antigua prestada por amigos de sus hijos. Lo reconstruyó como un puzzle, extrayendo más de 15 patrones distintos, y lo guarda con orgullo en su casa. “Es un tesoro”, afirma.

Creatividad e innovación

Lejos de limitarse a reproducir patrones antiguos, el calado canario también evoluciona. Nieves ha creado piezas innovadoras utilizando hilos de oro y plata, introduciendo motivos calados dentro de aros para convertirlos en pendientes y colgantes que han tenido gran éxito en las ferias.

La creatividad, en su caso, no duerme: “Me acuesto por la noche pensando en lo que voy a sacar al día siguiente”.

Un legado que no debe desaparecer

La historia del calado en Canarias es también una historia de esfuerzo, de identidad y de comunidad. En cada feria, los artesanos se reencuentran como una familia, compartiendo no solo su arte, sino también experiencias, aprendizajes y vivencias. La presencia de Nieves Rodríguez Rodríguez en FITUR con su traje típico es solo un ejemplo más de cómo el calado trasciende el ámbito local y se convierte en embajador cultural.

En tiempos en los que lo hecho a mano vuelve a valorarse por su autenticidad, es fundamental reconocer y preservar la artesanía del calado canario. Que no se pierda. Que no desaparezca. Porque en cada puntada hay una historia, una mujer, una familia… y toda una isla que late.

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