
El zurrón es uno de los elementos más representativos y funcionales de la artesanía ganadera de Fuerteventura. Hecho a partir de la piel del baifo o cabrito, ha sido durante siglos un objeto imprescindible en la vida cotidiana de la isla, especialmente vinculado a la preparación del gofio amasado, alimento básico y símbolo identitario de la cultura majorera.
Lejos de ser un objeto del pasado, el zurrón sigue vivo hoy en día. Se utiliza en romerías, ferias, apañadas y encuentros culturales, donde el acto de amasar gofio dentro del zurrón conecta directamente con la memoria colectiva de Fuerteventura.
El proceso artesanal del zurrón
Elaborar un zurrón es una tarea minuciosa que requiere destreza, tiempo y conocimiento transmitido de generación en generación. Todo comienza con la extracción de la piel entera de un baifo, mediante un corte cuidadoso desde las extremidades traseras. Esta piel se conserva con sal o ceniza hasta su limpieza, que consiste en rasurar el pelo con una hojilla de afeitar y darle la vuelta para que el pelo quede en el interior.
Luego se procede al secado al sol y al blanqueado, raspando la piel estirada hasta que esté lista para darle forma de bolsa. Se recortan las zonas del cuello y extremidades, y se cierra la abertura del cuello cosiéndola con hilo hecho de la misma piel. Los orificios se tapan o anudan, y se añade una botana (un botón hecho de goma o piel de vaca) para sellar el ombligo del animal.
Una vez finalizado, el zurrón debe guardarse enrollado y en seco para asegurar su conservación.

El zurrón en las apañadas y otras tradiciones
En la actualidad, el zurrón sigue utilizándose especialmente durante las apañadas, una actividad ganadera tradicional de recogida de cabras en libertad que se realiza en distintas zonas de la isla. En estos encuentros, el gofio amasado en el zurrón forma parte del ritual colectivo, reforzando el vínculo entre paisaje, cultura y comunidad.
También está presente en romerías y eventos etnográficos donde se celebran y difunden los oficios tradicionales de Fuerteventura. Su imagen, tanto simbólica como funcional, se mantiene viva como expresión del patrimonio cultural inmaterial de Canarias.

Una pieza que cuenta la historia de una isla
El zurrón es mucho más que una bolsa de piel. Es un testimonio de la adaptación del ser humano al medio insular, del ingenio artesanal, de la autosuficiencia y de la economía basada en los recursos naturales. Su elaboración requiere entender los ritmos de la tierra, del ganado y del clima, por eso se considera una pieza cargada de valor cultural y etnográfico.
Preservar y difundir el conocimiento sobre el zurrón es, por tanto, preservar la memoria de un pueblo.


